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Ludopatía on-line: la adicción de siempre a través de un canal moderno PDF Imprimir E-Mail
Escrito por David Fernández   
miércoles, 24 de febrero de 2010

En la era de las tecnologías, en la que hacer la compra desde el salón o tener una videoconferencia con Sri Lanka está al alcance de la mano con un sólo clic, una nueva manifestación de una patología ya existente emerge bajo el auspicio de la Red. La adicción al juego a través de Internet, un fenómeno en expansión alimentado por el boom de las apuestas on-line y por los coletazos de la crisis económica, afecta cada vez a más gente, siendo los jóvenes el mayor grupo de riesgo.

Los datos de la Asociación Gallega de Jugadores de Azar (Agaja) son esclarecedores. El 12% de sus pacientes acceden al juego a través de Internet y la mayor parte de ellos tienen entre 18 y 23 años. Y es que, como asegura el director terapéutico de Agaja, Juan Lamas, “la Red y el teléfono móvil son el reino de los más jóvenes”.

Aún así, la adicción a las tragaperras sigue representando un 80% de las personas tratadas en la asociación, aunque Lamas aclara que esto no implica que estos pacientes no empleen también Internet. Eso sí, no lo hacen de forma tan compulsiva.

 

 

El límite
Pero, ¿cuál es la barrera a partir de la cuál se puede considerar a una persona ludópata? No existe una frontera económica, ni un número determinado de horas dedicadas al juego. La clave es la dependencia. “El límite es la pérdida de control y hay un ejemplo claro: no tiene por qué ser más alcohólico el que bebe diez vasos de vino que el que bebe uno”, afirma el director terapéutico de Agaja.

Las consecuencias de la adicción al juego van desde el sentimiento de culpabilidad hasta el absentismo laboral, pasando por el aislamiento social y la repercusión en el rendimiento escolar entre unos estudiantes a los que Internet brinda una oportunidad única de acceso al ocio.

Pero lo peor no queda ahí. David Fernández, ludópata ya recuperado que ahora ejerce de monitor en Agaja, llegó a robar a sus padres y a la empresa de su hermana para poder costearse sus apuestas. "Incluso me marché de casa cuando mi padre estaba muy enfermo; imagínate por lo que pasó mi madre", lamenta.

Dinero fácil desde el sillón

David ya jugaba a las tragaperras cuando empezó a hacerlo a través de Internet después de recibir en su correo un spam con un bono de 50 euros para apostar on-line. Con él ganó 500 euros. "La Red te ofrece jugar desde casa y hacer mayores apuestas con las que obtener mayores premios", indica David, quien asegura que durante tres años jugó todos los días y que en Internet invertía entre "1.000 y 1.500 euros" cada fin de semana. Claro, perdió mucho dinero, pero es que en ese momento "no te das cuenta de lo que te estás jugando".

Cuando la situación se volvió insostenible decidió ponerse en manos de Agaja. La terapia dura 18 meses, cuenta David, en los que se trabaja de forma individualizada con jugadores y con familiares. En una primera fase, la más dura, el objetivo es controlar el dinero. "Te daban dos euros al día para evitar que jugases a las tragaperras", recuerda.

Ahora intenta ayudar a aquellos que están pasando por lo mismo que él tuvo que sufrir. Escribió un libro, 'Diario de un ludópata', que lleva más de mil copias vendidas, tiene un blog homónimo y colabora con Agaja. Pero para él, el problema no radica en el tratamiento sino en la prevención.

Sin ley y con el beneplácito de los medios
Y es que en los últimos años el juego on-line ha experimentado un crecimiento sin igual que se ve reflejado cada vez más en la realidad mediática. "Lo escuchas en Carrusel -programa de deportivo de la Cadena Ser-, te lo meten por los ojos en el fútbol -equipos como Real Madrid o Sevilla están patrocinados por casas de apuestas-, y la gente joven lo ve como algo bueno", apunta David.

Lo cierto es que, según datos de la Asociación Española de Apostadores por Internet (AEDAPI), el volumen de negocio del juego en la Red en España fue de 350 millones de euros en 2009, frente a los 15 millones que generaron las Loterías y Apuestas del Estado. Además, las previsiones apuntan a que en 2012 la facturación será de 800 millones, lo que supone un crecimiento superior al 100%. Todo ello, en un negocio alegal que espera regulación desde que el Gobierno se comprometió en 2007 a elaborar un proyecto de ley.

De hecho, el Parlamento Europeo abordó esta misma semana en sesión plenaria las apuestas en el marco electrónico. Los eurodiputados reclamaron una regulación común para toda la Unión Europea ante los crecientes problemas de adicción al juego en edades muy tempranas.

Con una normativa al respecto, las arcas del Estado obtendrían una jugosa recaudación a través de los impuestos y, lo que es más importante para David, se evitaría que un niño pudiera apostar por Internet gracias al simple hecho de tener el número de tarjeta de su padre.

 
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